viernes, 21 de mayo de 2010

Priorat, una denominación de peso

De todas las denominaciones de origen españolas, quizás la más singular sea el Priorat. La razón de tal afirmación, subjetiva por supuesto, no cuestiona ni compara calidad ni fama de sus vinos a opinión del que suscribe excepcional y ampliamente merecida, si no que intenta definir de algún modo un conjunto de circunstancias geológicas, climáticas e históricas que hacen que esta denominación de origen catalana sea, cuando menos, especial.

Geológicamente, es posiblemente la única que pueda presumir de tener una uniformidad de suelos, prácticamente se puede afirmar que su delimitación geográfica responde a tal argumento. Están compuestos prácticamente en su totalidad por rocas pizarrosas, que se convierten en su principal distintivo, las llamadas “licorellas”.

Dispuestas en una orografía agreste que recibe al viajero por desfiladeros y empinadas laderas que imposibilitan cualquier otro cultivo que no sean viñedos, olivos o almendros, aferrados en cinceladas e imposibles terrazas, la mayoría de ellas ya abandonados dada la dificultad de su laboreo, pero que deleitan su visión y evocan esas épocas pasadas en que hombres y cultivos luchaban unidos contra la inclemencia de los elementos y la escasa fertilidad de la roca, para extraer un néctar que, en forma de vino o aceite, no han encontrado el reconocimiento internacional hasta finales del siglo XX, para muchos de ellos, desgraciadamente demasiado tarde.

Paralelamente a la admiración de tan hermoso y melancólico paisaje, con la simple observación de los números que arroja la estadística, el lector puede hacerse una clara idea de por que razón el autor cataloga dicha denominación de origen como singular; su extensión geográfica, abarca nueve municipios completos y algunas docenas de parcelas situadas en la parte norte de Falset.

En el año 2008 contaba con 1.767,08 hectáreas de viñedo que sustentaban las raíces de 5.026.949 cepas, buen numero de ellas centenarias, cuyas reinas indiscutibles son la garnacha con 1.980.645 vides y la cariñena con 1.029.082. La totalidad de estos viñedos produjeron 4.795.721 kg de uva, un promedio de 954 gramos de uva por cepa, que fueron recolectados por 567 pequeños viticultores y elaborados por 84 bodegas.

Muy distinto fue el panorama que encontraron los redescubridores del Priorat a su llegada a esos parajes en la década de los 80, aún siendo famosos y ampliamente conocidos por su potencia y extracción, los vinos aquí producidos eran más utilizados para dar vigor, color y grado alcohólico a caldos de otras zonas, que embotellados para el deleite de los amantes del buen vino.

Los métodos de vinificación, tampoco ayudaban mucho, pues se carecían de medios tecnológicos suficientes para obtener la finura y elegancia que actualmente los caracteriza, pues en esas épocas se primaba la cantidad más que la calidad y en los descritos suelos tal fin era poco menos que imposible, empujando a los viticultores a la ruina y abandono de sus, ahora, preciados viñedos.

Fue a finales de los 70 cuando René Barbier, descendiente de una reconocida familia de viticultores y bodegueros adquirió una pequeña parcela en Gratallops, y, junto con algunos amigos Carlos Pastrana, José Luis Pérez y Dafne Glorian, a los que posteriormente se unió Álvaro Palacios, iniciaron una aventura con más tintes bohemios que mercantiles.

Sus sistemas de elaboración fueron más parecidos a los borgoñones que a los tradicionales de la época, trabajando con ahínco la expresión del terruño y las variedades, de tal modo que los resultados aparecieron de un modo tan exitoso como inesperado; empezando por la buena acogida por parte de la critica norteamericana y que encontró, quizás, su punto culminante cuando en una subasta en la sala Christie’s de Nueva York, se subasto en enero de 1999 una botella de la Ermita de Álvaro palacios por 68.000 pesetas de la época, cuando el litro de vino apenas se pagaba a 100.

Siguieron sus caminos paralelos poniendo en el mercado los primeros grandes vinos del Priorat, Clos de l’Obac de Carlos Pastrana, Clos Mogador de René Barbier, Clos Erasmus de Dafne Glorian, Clos Martinet y Cims de Porrera de Jose Luis Perez y finalmente el quizás mas conocido de todos ellos la Ermita de Alvaro Palacios.

Todos ellos han logrado grandes triunfos y amplio reconocimiento, Clos Mogador ha sido el primero en obtener la calificación de vino de Finca, Clos Erasmus estar entre los primeros cinco vinos españoles en obtrener 100 puntos sobre 100 por Parker, Jose Luís Perez, logró aunque no sea un reconocimiento personal cuantificable, que el precio de la uva de calidad del Priorato se pagara hasta 10 veces más, con lo que queda en su haber que muchos de los viñedos condenados al olvido por baja productividad en la zona de Porrera, estén en estos momentos produciendo vinos que adornan las vinotecas más exigentes del mundo, y quizás, parte del merito que representa que se haya doblado la producción de uva en los últimos ocho años lleve su apellido.

Es sin duda La Ermita de Álvaro Palacios, el más joven de los cinco, el que se ha convertido, por meritos propios, en el icono del nuevo Priorat, vino tinto de excepcional calidad, proveniente de la viña del mismo nombre en la pequeña y casi olvidada hasta esta década Gratallops.

Uno de los puntales de su singularidad es la longevidad y complejidad que alcanzan las garnachas que la componen, obtenidas de las poco menos de 3 hectáreas de un terruño pobre y estéril de licorellas, fuerte pendiente y cepas viejísimas que garantizan bajísimos rendimientos y excepcional extracción.

La traducción en la copa, es, después de madurado en barricas nuevas de Roble, un vino, complejo, elegante, largo y expresivo, que cosecha calificaciones superiores a 95 puntos sobre 100 en todas las guías y críticas, y del que no es fácil conseguir una de las escasas 3.000 botellas que se elaboran anualmente.

Sin embargo, es posible encontrar en el mercado mexicano, grandes vinos a precios muy razonables dadas las circunstancias de dificultad en la obtención de materia prima.

Un servidor destacaría entre ellos, Solanes, elaborado por Adrià Perez, que combina la expresión y el poderío del priorat con el toque característico que sabe darle la familia Pérez a sus vinos, finura y elegancia, al igual que Martinet Brú que elabora su hermana Sara.

Ambos vinos hermanos menores de Cims de Porrera y Clos Martinet, respectivamente y herederos del buen hacer de Jose Luis Perez, en opinión del que suscribe uno de los pilares, no sólo del renacimiento del Priorat, sino de la viticultura moderna en España.

martes, 11 de mayo de 2010

Los vinos de España


Josep Baeta
España es sin duda el país vitivinícola por excelencia. No solo produce grandes vinos, de reconocido prestigio internacional, sino que es el país del mundo con más extensión de viñedo. Es también con toda seguridad uno de los países donde la propiedad de los viñedos esté más repartida entre pequeños agricultores y posiblemente donde se puede encontrar la mejor relación precio calidad.

Su variada orografía facilita la existencia de muchas y diversas zonas climáticas y microclimas lo que facilita que se encuentren gran variedad de vinos, repartidos entre más de 70 denominaciones de origen elaborados con más de 100 variedades de uva distintas, habitualmente ensambladas en los más insospechados coupages.

Aunque nos venga a la mente cuando hablamos de vinos españoles, los elaborados con la tempranillo de Rioja y Ribera del Duero (tinta fina), no es esta la más cultivada, este galardón pertenece a la Airén, una variedad blanca vendimiada sobretodo en la Mancha, que mayoritariamente se usa para la destilación y elaboración de Brandy, ni sea, quizás, la más representativa de los vinos españoles, esta distinción posiblemente corresponda a la garnacha.

La garnacha es una cepa muy extendida y popular en la zona mediterránea, especialmente en los denominados territorios de la corona de Aragón, lo que la hace también muy presente en el sur de Francia, llamada allí grenache.

Su triunfo en la colonización de los viñedos españoles, se debe a que es una variedad sufrida que soporta climatologías secas y adversas junto con su productividad y su alto contenido en azucares, lo que la convierte en una buena productora de alcohol. En un país seco donde el vino se pagaba por su grado alcohólico, eran estas unas buenas cartas de presentación. Sin embargo, la garnacha cuenta con un factor que en los últimos tiempos se ha vuelto en su contra, su poca capacidad de producir vinos de alto contenido en materia colorante, que sumado a su poca capacidad de envejecimiento de los vinos y su, otrora gran virtud, la productividad, la estaban apartando de los podios de las nuevas tendencias de los vinos de calidad. ¿Quién había oído hablar de las garnachas tan solo diez años atrás? Cuando el reinado de la cabernet sauvignon parecía indiscutible y su escudera la merlot parecía que quería reivindicarse en el terreno de los vinos amables y afrutados.

Sin embargo, en los últimos años, gracias a la aplicación de los conocimientos en viticultura a los viejos viñedos perdidos en las denominaciones de origen más recónditas y desconocidas, están apareciendo vinos que sorprenden a propios y extraños, a expertos y aficionados de un y otro lado del atlántico.

Aún con su etiqueta de variedad muy productiva y con poco color, la garnacha tiene la facultad de transformarse en una excelente opción cuando se encuentra en circunstancias especialmente difíciles, sea por altitud y contrastes térmicos (caso de campo de Borja), terrenos especialmente difíciles (caso de Priorato, Montsant o Chateauneuf du Pape). En estas circunstancias producen unos caldos difícilmente igualables por su gran expresión de fruta, potencia en boca y largo recorrido, pero sobretodo, sorprenden al enófilo por su amabilidad y su tanino elegante y suave que los hace deliciosos a todos los paladares.

Con ellos se han reivindicado las que llamamos denominaciones de origen emergentes, que no es sinónimo de nuevas, pues muchas de ellas son milenarias. Y nos referimos, como no, a zonas como Priorato, campo de Borja o Montsant. Zonas que pocos años atrás eran desconocidas incluso en España y que hoy cosechan las mejores puntuaciones de los más conocidos gurús internacionales como Robert Parker, que ha llegado a otorgar 100 puntos sobre 100 a un vino con base en Garnacha, como el clos Erasmus del Priorato, el Espectacle del Montsant exclusivamente de garnacha con 99 puntos, compartiendo puntuación con vinos tan afamados como Vega Sicilia o Pingus de Ribera del Duero, y 96 para Aquilón, primo hermano de Borsao tres picos de Campo de Borja.

Pero los más sorprendente de estas denominaciones de origen emergentes es sin duda su relación precio calidad, especialmente cuando hablamos de campo de Borja y Montsant. Dos denominaciones de origen que elaboran el vino con su variedad autóctona tradicional, la garnacha, lo que les da de antemano la ventaja de contar con gran cantidad de viñedos de más de 50 años, y por consiguiente la posibilidad de disponer de muchos kilos de excelente uva para elaborar buenos vinos a precios muy asequibles. Otro factor que contribuye a que los precios de estos buenos caldos no se disparen junto con el éxito, es que suelen provenir de las denominadas cooperativas vitivinícolas. Estas son asociaciones de pequeños propietarios de viñedos que se unen para elaborar vino con sus uvas, cansados que las bodegas tradicionales les pagaran precios paupérrimos por ellas. El resultado es el anteriormente descrito, grandes vinos a precio casi de uva.

De entre ellos, destaca Borsao en Campo de Borja, donde se elaboran vinos de excelente calidad y que llegan a México a precios que van de los 100 a los 500 pesos dependiendo del canal donde se adquieran, y que sorprenden por su gran calidad. Mayoritariamente elaborados con garnacha ya han conquistado los paladares de los exigentes vecinos estadounidenses, y paradójicamente, apenas ahora empiezan a ser reconocidos en el mercado Español, no sería aventurado asegurar que la mayor parte de su producción aún se vende fuera de su mercado natural, España, un país anclado aún por la fama de los Riojas. Sin embargo, su gran disponibilidad de buena uva propicia que se puedan producir a gran escala sin mermar su calidad, por lo que la creciente demanda en España y otros países europeos, no parece pronosticar una subida de precios en los próximos años, por lo que los ciudadanos de a pié nos podremos permitir algunos años más el placer de disfrutar de tan fantásticos caldos.

Sin duda, su producto estrella es Tres Picos, sin embargo llegará en breve al mercado Mexicano un nuevo producto con más carácter de vino del nuevo mundo que de su zona originaria, el llamado Bole, se prevé que va a ser una auténtica bomba, tanto por su precio como por sus cualidades, su primera producción sorprendió incluso a sus propios creadores al agotarse en pocos meses.

Por contrapartida, uno de los mejores vinos que elaboran, con mejor relación precio calidad según la opinión del que suscribe, el Borsao Crianza Selección, es posible que deje de producirse y ceda su espacio a otro producto más al gusto de los mercados anglosajones, que por el momento, son los mayores consumidores de estos excelentes caldos. Vale la pena disfrutarlo mientras aún quede alguna botella en México.

Otra bodega a destacar entre los vinos emergentes en el mercado español, es Perlat, de la denominación de origen Montsant. Un excelente monovarietal de Garnacha de gran expresividad aromática y como no, de una sorprendente amabilidad en boca, que combinada con su potencia gustativa va a ser la gran revelación del vino en México, donde llegará en los próximos meses. Ya está siendo en España la revelación del 2010, como el más representado en las cartas de los restaurantes y de los más demandados en vinotecas y tiendas departamentales. La razón es que, como en el caso de Borsao, su precio es muy popular y asequible, y ha sabido darse a conocer en los mercados más entendidos y conocedores, a saber, Barcelona y Madrid en España, Bélgica, Holanda y Alemania en Europa, Japón en Asia, Estados unidos y ahora México en America.

martes, 4 de mayo de 2010

Al encuentro de sidras Premium

Alberto Fuentegris

Expresión del oficio artesanal en la elaboración de sidra, la casa poblana Copa de Oro ha sido nominada para recibir el premio anual de la Fundación de la Sidra, otorgado por asociaciones de productores de esta bebida, en Asturias, España.

En exclusiva para lectores de Barrio, la empresa fundada en 1936 presenta sus sidras premium Reservas Especiales tipo champagne Renetta y 25 Aniversario, con un añejamiento de tres años.
En 1908 en San Andrés Calpan, Puebla una población a 30 kilómetros de la capital del estado, Ramón Blanca Amador inicia una actividad industrial con la fabricación de aguardiente y posteriormente la de refrescos de la marca Actiopa. Pero es precisamente hasta 1936 cuando se inicia una nueva industria al fabricar la sidra Copa de Oro, bajo la razón social "Ramón Blanca Amador" siendo su primera producción en temporada navideña de tan sólo 50 cajas de 12 botellas.

A partir de 1959 y hasta 1988, Juan Blanca Espinosa dirigió la empresa, ya bajo la denominación Bodegas Copa de Oro, logrando un mayor crecimiento y la elaboración de nuevos productos.

Bodegas Copa de Oro está reconocida como la planta más moderna de Latinoamérica. Cuenta con una capacidad instalada de molienda para procesar hasta 120 toneladas de manzana por día, así como para almacenar 3 millones de litros de sidra.

Responde correctamente la siguiente trivia y gana una de las 15 invitaciones dobles para asistir a la cata que se realizará el próximo 12 de mayo, a las 19:00 horas, en el restaurante Tinto Bistró, ubicado en Homero 428, col. Polanco. Tel. 5255 3668 y 5250 6275. Cuenta con valet parking.

¿Con qué ingrediente se fabrica la sidra?

¿En qué año se fundó la empresa Copa de Oro?

Envía tus respuestas a barrioblogs@gmail.com

Indica en el correo tu nombre y el de tu acompañante, así como dirección, ocupación y teléfono para poder contactarte

viernes, 30 de abril de 2010

Difunden la nueva era del vino francés

Dentro de la nueva oleada del vino francés en México, proyectado hacia el reforzamiento de los mercados y la conquista de nuevos segmentos de consumidores, la joven empresa Francia Millesima ha realizado una intensa labor de promoción, sustentando su esquema en grandes vinos de las denominaciones emblemáticas, pero con un lenguaje dispuesto a abrir un panorama más amplio sobre el tema, tanto a los consumidores finales, como a los responsables de comercializar estos productos en los diferentes foros.

“Originarios de Burdeos, capital mundial del vino, deseamos desarrollar y favorecer el consumo de vinos franceses en México y compartir nuestro patrimonio y nuestra cultura del vino con los mexicanos. Nuestra finalidad es promover la imagen de los vinos franceses, así como dar a conocer los valores y beneficios del vino en este mercado prometedor donde el consumo se encuentra iniciando su crecimiento”, expresa Grégori Rauzy, protagonista de este proyecto comercial junto con Grégory Mercier-Micheletti.

Trabajamos directamente con numerosos castillos y productores, agrega, en particular de la región de Burdeos; pero también de otras regiones con reconocimiento internacional como Borgoña, Champagne, Alsacia y Provence, entre otras, así como con distintos negociantes.

La intención, refiere Rauzy, es definir todo un marco de formación e información con relación a las distintas bodegas y regiones, favoreciendo el intercambio de ideas a través de catas y reuniones.

“Iniciar y descubrir los vinos de un castillo, de una tierra, de un tipo de uva son valores esenciales para apreciar un vino y conocer sus características particulares. Para ello contamos con distintas fórmulas, como sesiones que van de una hora hasta mediodía, con el fin de dar una apreciación de las especificaciones de vinos franceses, sorprender al consumidor y familiarizarlo con el mundo del vino.

“Estas degustaciones pueden llevarse a cabo en lugares como un domicilio particular, con motivo de un aniversario o un evento especial; o directamente en tiendas y puntos gastronómicos como restaurantes, bares u hoteles”, puntualiza Rauzy.

En Francia competencia

En el marco del reciente encuentro “Todo Bordeaux en el mismo salón”, realizado en su segunda edición en el Hotel Sheraton María Isabel, Rauzy comenta que los vinos de esa región, en relación con los del resto de Francia, son de los más conocidos en México.

“A veces, sin embargo, es difícil encontrar un buen vino de Burdeos a buen precio. Hay mucha gente que piensa que un vino de Burdeos barato es malo y que para ser bueno tiene que ser caro. Eso es totalmente falso: puedes encontrar vinos de Burdeos a precios muy accesibles. Lo que ocurre es que muchas veces los vinos de Francia, frente a los vinos de Chile o Argentina, no tienen tanta promoción. Por ello el propósito, uno de nuestros principales objetivos, es hacer una difusión de los vinos de Francia en general, para aumentar el consumo.

“El consumo ha aumentado cada vez más entre los mexicanos, les gusta cada vez más consumir vino. En Francia, España e Italia, por ejemplo, tenemos una cultura del vino. Aquí se trata de algo nuevo, pero existe una gran inquietud de la gente por conocer cada vez más”, destaca.

Grégori indica que Burdeos es reconocido por sus vinos de alta jerarquía, como los Grand Cru; sin embargo es importante que se conozcan vinos más modernos, ya que en ocasiones sólo llegan etiquetas de vinos muy tradicionales.

Precisa que los vinos franceses en su mayoría son mezclas, son ensamblajes de dos, tres, hasta cinco tipos de uva diferentes, como Merlot, Cabernet, Cabernet Sauvingnon, entre otras.

“Cada tipo de uva tiene características propias que se complementan entre sí, ya que cada una tiene diferente suelo, clima y terruño; por eso son vinos reconocidos por su calidad a nivel mundial, además de que tienen mucha tradición, también en el vino hay historia, ya sea la historia de un castillo o del mismo terruño”.

lunes, 26 de abril de 2010

Un brindis por Cataluña

Rubén Hernández

VILAFRANCA DEL PENEDÉS, España.- A la par de otras Denominaciones de Origen (DO) españolas, las 11 comprendidas en la región de Cataluña han emprendido un esfuerzo por abrir y cimentar mercados en territorio mexicano. Añadamos que si bien su avance ha sido más pausado que, por ejemplo, Rioja o Ribera del Duero, los catalanes han emprendido importantes labores. Muestra de ello es el Día del Vino Catalán, realizado anualmente en la Ciudad de México. Este año va por su cuarta edición, anticipando seguir con el índice progresivo en asistencia de ponentes y visitantes.

De igual modo destacan los convenios de cooperación entre la Asociación Mexicana de Sommeliers, el Instituto Catalán de la Viña y el Vino (INCAVI), dependiente del Gobierno de la Generalitat de Cataluña, y la Asociación de Sommeliers de Barcelona, sin olvidar desde luego la participación de las diversas bodegas catalanas. Desde hace dos años, los ganadores del Concurso Nacional de Sommeliers y del Joven Sommelier Mexicano tienen como premio un viaje a Cataluña para visitar algunas de las bodegas más representativas de las distintas DO de la región y adentrarse en las particularidades de los terruños poseedores de impresionantes cepas autóctonas. Sommeliers como Sergio César Ibarra, ahora al tanto de la cava del Thai Gardens, y Claudia Juárez Treviño, de Casa Madero, han sido merecedores de este estímulo.

Universo propio

Con 11 denominaciones de origen (D.O.) y una diversidad de suelos y microclimas donde los sistemas de cultivo por terrazas predominó durante siglos, la industria vinícola catalana es un mosaico de expresiones donde a la par de los grandes consorcios como Freixenet, Torres y Codorniu, trabajan afanosamente una serie de pequeñas y medianas bodegas, varias de ellas con presencia en México, que producen vinos con identidad propia. Los contrastes de historias y procesos no dejan de ser significativos, como el caso de Parxet, bodega situada en la D.O. de Alella, donde la producción está enmarcada por un perímetro urbanístico en el que, como dice Mont Valera, directora de Exportaciones, “conviene más sembrar residencias que vides”.

En un sentido casi opuesto están los vinos del Priorat, donde casas como Pinord, en un contexto más rural, desarrollan cultivos biodinámicos de las vides, haciendo incluso de los ciclos lunares un factor esencial en la labranza, a la manera de las culturas antiguas. “Es algo más allá de la ecología, es adentrarse en los secretos de la naturaleza y buscar la armonía con la tierra. Hay que mantener y ayudar a la naturaleza”, dice Joseph Ma. Feitas, directivo de la bodega.

Cataluña comprende asimismo la D.O. genérica de Cava, siendo productor del 98% del total que se produce en España de esta bebida. Sin embargo la pasión vinícola va más allá del espumoso, y de un lado a otro de las D.O. rebulle el interés por la búsqueda y la experimentación con uvas locales, como la Samsó y la Trepat, en tintos; así como la Xarel-lo y la Picapoll, en blancos. Delfí Sanahuja, enólogo de Castillo de Perelada, en Empordá, es ejemplo de esta generación de renovadores; al igual que Joan Soler, de Masies d’ Avinyó, en la de D.O. de Plan de Bages, quien después de acontecimientos históricos como la filoxera, y más recientemente la crisis textil, piensa que “hay que dejarse llevar por la sabiduría de la tierra y confiar en la respuesta que las distintas variedades de uvas van dándonos”.

Hasta el corazón

La vinicultura no es sólo una labor económica para los catalanes, es un enlace con la naturaleza y con los hombres, como indica Xavier Pié, presidente de la D.O. Cataluña. “Hemos aprendido a ser innovadores, modernos y flexibles; pero no perdemos de vista la tradición de nuestros abuelos, y que detrás de una botella no hay sólo una viña, sino personas. De ahí nuestro interés por mejorar los precios de la uva, siempre en la sintonía de obtener mejor producto”.

“La calidad se distingue como una de las preocupaciones actuales de los vinicultores; si tienes una estupenda uva tienes resuelto mucho más del 50% del reto. Pero lo más delicado viene después. Te das cuenta que incluso ya no sólo es cuestión de elegir barrica de roble francés. Tienes que adentrarte incluso en quién hace la barrica, de que bosque proviene la madera, cuándo se hizo. Son detalles que marcan en definitiva el resultado final”, precisa la enóloga Isabel Marza, de Castell del Remei y Cérvoles, en Costers del Segre.

“El vino de Cataluña no va solo”, resalta Antoni Casablancas, director general de Clos-Montblanc, en Conca de Barberá, una D.O. de clima severo y contrastante. “Queda claro que metemos el paisaje en cada botella de vino. No sólo vendemos vino, ponemos el espíritu de una bodega. Eso es lo que proyectamos internacionalmente”.

Por su parte Marcel Gabarró i Casanovas, del INCAVI, advierte: “Trabajamos muy duro a favor de nuestros vinos. Es un camino en el que hay mucho que hacer para abrir mercados y creo que en ese sentido podemos hacer mucho con México en una relación de ida y vuelta, donde ambos obtengamos buenos resultados. Es lamentable que por razones culturales España sea un mercado difícil para los catalanes”.

Factores como éste han determinado como Piñol, en la D.O. Tarragona, hayan expandido increíblemente su mercado a ultramar, teniendo prácticamente el 90% de su mercado en países como Finlandia, Hong Kong, EU, Japón y Alemania.

“Han pasado los tiempos de las bodegas donde se despachaba vino a granel. Nosotros mismos somos ejemplo de una empresa familiar que ha tenido que modernizarse y adquirir tecnología. En nuestro inmueble aún pueden distinguirse las huellas de los pequeños negocios que existía hace una veintena de años”, dice Josefina Piñol, cuyo L’Avi Arrufí 2005 Tinto goza de 91 puntos en la Guía Peñín.

El interés por redimensionar la actividad toma diversos frentes. Terra Alta, una D.O. surgida a inicios de los 80, trabaja no sólo en la optimización de sus vinos, sino también en consolidar su concepto de ecoturismo, a través del establecimiento de un museo del vino y la definición de La Ruta del Vino, que quedará cimentada en 2009, como advierte Jaime Martí, secretario del Consejo Regulador.

“Hay una inmensa tradición, pero no podemos pasar por alto la necesidad de estar actualizados. Empresas como Freixenet y Torres cuentan con sus propios centros de investigación; pero hay otras bodegas que no pueden hacerlo. De ahí la importancia del INCAVI en la difusión de tecnología, la investigación y el desarrollo de acciones estratégicas que permitan la sustentabilidad y nos lleven, como lo esperamos, a una verdadera definición de una viticultura ecológica”, precisa Gabarró i Casanovas.

Vinos con historia
Aspectos relevantes en torno al surgimiento y el desarrollo de la vitivinicultura en Cataluña

· El vino forma parte de la cultura, la tradición y el paisaje de Cataluña desde hace más de 2 mil 300 años.

· La vid llegó por el Mediterráneo de la mano de las civilizaciones griega y romana a través de Empúries y Tarraco. El vino catalán alcanzó una gran notoriedad durante la época del Imperio Romano y su producción llegó a ser muy apreciada.

· Desde entonces, las cepas, las viñas, las bodegas y el vino han configurado el entorno, convirtiéndose en protagonistas de nuevas formas de comercio, desarrollo cultural y cohesión social.

· Los siglos XII y XIII fueron testimonio del resurgir de la viticultura y la enología gracias a monasterios como el benedictino de Sant Pere de Rodes, los cistercienses de Poblet y Santes Creus y el cartujano de Escala Dei, que contribuyeron a la aclimatación de algunas variedades de cepas, que actualmente son la madre de grandes vinos, y al desarrollo de una cultura que no ha cesado de prosperar.

· En los siglos XVIII y XIX el cultivo de la viña se convierte en uno de los principales motores de la economía del país, con una fuerte demanda de los vinos y aguardientes catalanes en América y el resto de Europa.

· Tras el desastre que significó la plaga de la filoxera, Cataluña experimentó un nuevo despertar vitivinícola durante el primer tercio del siglo XX a través del cooperativismo agrario.

· Los arquitectos modernistas construyeron la imagen monumental que necesitaban las bodegas cooperativas, denominadas “catedrales del vino”, para simbolizar el renacimiento de la agricultura.

· En la actualidad, la viticultura catalana se encuentra en el mejor momento de su historia, con un poderoso sector vitivinícola, líder en la producción de vinos de calidad en todo el Estado español, cuya experiencia, maestría y buen hacer sitúan a los vinos catalanes entre los mejores del mundo.

Una forma de vida
· El vino y el cava representan el tercer sector más importante de la industria agroalimentaria catalana, con unas ventas netas que superan los 1.100 millones de euros anuales. Por lo que se refiere al comercio exterior, Cataluña exporta por valor de 450 millones de euros, fundamentalmente a los países del resto de Europa, Estados Unidos y Japón.

· El sector del vino en Cataluña tiene una estructura muy sólida y competitiva, con 17 mil 221 viticultores, 545 bodegas embotelladoras, y para el que trabajan un conjunto de más de 22 mil personas, ya sea en los viñedos, las bodegas o en el sector servicios.

· Es preciso destacar el incremento de la superficie de viñedos inscrita en las denominaciones de origen, que responde al incremento de la calidad de la uva producida en estas zonas. La superficie inscrita es de 77 mil 257 ha.

· La producción de vino calificado es de 1,450,179 hl. En este sentido, también se debe tener en cuenta la producción de 1,609,020 hl. de vino para cava, por lo que la producción total de vino calificado en Cataluña es de más de 3 millones de hl.

Fuente: INCAVI

viernes, 16 de abril de 2010

Siguen subidos en la nave del éxito

En 2009 Cvne, la bodega emblema de vanguardia en La Rioja, cumplió 130 años de historia, con un legado que incluye un edificio diseñado por Gustave Eiffel

ALBERTO FUENTEGRIS


Cvne es sin duda uno de los emblemas de los vinos riojanos: manifiesto de carácter y oficio, así como presencia definitiva en la evolución de una Denominación de Origen Calificada (DOC) que ha sabido incorporarse a las formas de la modernidad.

Fundada en 1879, la Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE) se ha distinguido, como advierte el crítico español Fernando Point, “como una de las pocas casas riojanas que nunca han traicionado el culto a la buena materia prima, ni la gracia inicial de sus caldos con crianza insensatas”.

Víctor Urrutia, delegado consejero de la empresa pilar del movimiento vinícola en La Rioja, destaca la importancia de mantenerse como una bodega de tradición, pero muy atenta a incorporar procesos que exalten aún más sus signos distintivos.

El proceso de elaboración del vino se sigue cuidando con la misma dedicación con que se hacía en los primeros años de vida de la compañía fundada por los hermanos Raimundo y Eusebio Real de Asúa. Se cuida desde el principio, desde que la uva está en la cepa hasta que el vino descansa ya en botella.

ESTRATEGAS DEL VINO
Cvne mantiene su emplazamiento original en el Barrio de la Estación de Haro, cuna de las bodegas de Rioja Alta, tierra conocida por elaborar vinos finos y elegantes; así como con un contenido alcohólico moderado.

Urrutia destaca que en la actualidad Cvne cultiva la mitad de la uva necesaria para su producción, mientras que el resto se adquiere de agricultores de La Rioja. De los viñedos de Rioja Alta surge la gama Imperial, que desde su primera aparición en los años 20 son el buque insignia.

También se elabora en esta bodega la línea de vinos fundadores: el Cune Clarete, hoy definido como el Crianza, así como el Cune Reserva; además de los emblemáticos blanco y rosado. Además es cuna del Monopole, blanco seco; y del blanco semidulce Corona.

En la zona de Villalba, Cvne posee viñedos con mas de 40 años de los que se obtiene la uva para la elaboración del Real de Asúa, que surgió nació en 1994 como homenaje a los fundadores de la compañía y que se elabora prácticamente de forma artesanal.

MUCHO CORAZÓN Y MÁS CEREBRO
Precisamente fue una de las primeras bodegas riojanas que incursionó en el embotellado. “En 1900 ya tenía una capacidad de envejecimiento extraordinaria: 80 mil botellas, algo poco habitual en una época en la que lo normal era despachar el vino lo antes posible. Actualmente el embotellado es un proceso que seguimos privilegiando”, advierte Urrutia.

Los descendientes de los fundadores trabajan activamente en esta empresa que ya llega a su quinta generación, manteniendo, como dice el especialista, la filosofía de investigar nuevas posibilidades en la crianza del vino y buscar la modernización en los procesos de producción y elaboración.

“En una de nuestras bodegas, Contino, incluso hemos incursionado en el rescate de la variedad de uva Graciano, que actualmente empleamos de un 10 a un 15% en todos los vinos criados en esta bodega. Siempre hemos visto un poco más allá de lo inmediato. En el siglo XIX recurrimos al pasteurizador Malvosin, el primero en España, y que nos situó a la vanguardia de las tendencias enológicas de la época.

“En la década de los 40, en el siglo pasado, volvimos a situarnos a la vanguardia con la primera gran nave de vinificación de cemento de La Rioja, El Carmen, que después fue copiada en numerosas ocasiones. Más tarde, en los 80, inauguramos El Pilar, la primera nave de tamaño medio de vinificación no agresiva en el transporte del mosto. Éste viaja en unos depósitos de acero inoxidable que se elevan mediante una grúa para dejarlo caer a su depósito de fermentación por gravedad, sin que haya que usar bombonas de impulsión ni tuberías. Actualmente es un concepto extendido a muchas bodegas, pero entonces fue una auténtica revolución”, precisa.

Se trata de una técnica que los iniciadores aprendieron del mundo del perfume, la adaptaron al vino e incluso fue copiada por las bodegas francesas.

LA HERENCIA DE EIFFEL
Como parte de esta secuela de innovaciones, en 2004 se inauguró la bodega Viña Real, una pieza maestra del arquitecto francés Philippe Mazieres y dotada con instalaciones de avanzada. Está formada por una gigantesca tina dividida en dos pisos; en el superior se encuentra la nave de vinificación que emplea la tecnología de punta, como puede notarse en su tolva vertical, primera y única en España hasta ahora, así como la espectacular grúa central.

Entre las recuperaciones relevantes en la historia de la bodega está el pabellón que los hermanos Real de Asúa montaron para la elaboración de vino, a finales del siglo XIX. El espacio ha sido remodelado y modernizado en algunos puntos para servir de puerta de entrada para turistas e invitados. La nave fue diseñada por Gustave Eiffel, el mismo responsable de la Torre que lleva su nombre en París, y abraza una caja irregular de hierro donde se ha habilitado una sala de catas, la nueva tienda y un espacio para celebrar exposiciones, poniendo al “descubierto tesoros escondidos y el valor de los elementos que conforman la cultura del vino”, como explica Pedro Sanz, presidente de La Rioja.

“Eiffel tardó 17 años en construirla y fueron los fundadores, que eran unos avanzados, quienes conectaron con él. La nave es de esas cosas de las que te olvidas y, de repente, dices, ¿pero cómo es posible que tengamos esto aquí y no lo enseñemos?”, comenta Urrutia.

Lo más relevante es el techo de la nave, de gran altura y que contiene una serie de cerchas que soportan toda la estructura del edificio sin necesidad de usar columnas, lo que supuso una revolución del espacio.

Urrutia apunta que la bodega es testigo de tres siglos de historia de La Rioja, pero que nunca había sido presentada en su conjunto. La recuperación se engloba dentro del proyecto “Aldea del Vino” que pretende crear un espacio dinámico para desarrollar actividades en torno al producto y mostrar al público el pasado y el presente de una bodega.

“La idea esencial es facilitar a los turistas la visita y poder combinar la producción con la apuesta por el ecoturismo. Son varios edificios, alrededor de un pequeño jardín, las naves históricas de las bodegas, que recogen la naturaleza y el sentido de fiesta pagana que tiene el vino”, precisa Urrutia.

miércoles, 14 de abril de 2010

Las mujeres ya no son como antes

María Martínez Sierra, enóloga de bodegas Montecillo, en Rioja, y pieza estratégica en la jerarquía que la Casa Osborne mantiene en el panorama del vino español, forma parte de una generación de mujeres que aprendieron a luchar e imponerse en un mundo machista.

ALBERTO FUENTEGRIS


“Yo no sé como sea en México, pero en España las mujeres han perdido ese ímpetu, no luchan. Quieren una vida fácil y un marido que les resuelva la vida. También es algo que tienen los hombres, nada más que les resulta un poco más difícil que se consigan una mujer que los mantenga, aunque sucede”, comentaba con humor en una de sus recientes visitas a México.

“Soy la reina de Osborne”, exclamaba con pleno desenfado. El título honorario no le queda grande, y se lo ha ganado a pulso, desde 1975, cuando ingresó a las filas de la empresa famosa por sus brandies de Jerez, pero que cuenta también con estas bodegas establecidas en 1874. Bajo las directrices de María, “riojana de pura cepa”, Montecillo ha brindado a los Osborne las satisfacciones que tal vez los brandies no ofrecen tan de continuo, a pesar de su estupenda factura. Los blancos y tintos de Montecillo mantienen una jerarquía en España, además de su papel preponderante en mercados como el de Canadá, Estados Unidos y el norte de Europa.

“México ha evolucionado increíblemente en su cultura del vino, con relación a mi primera visita, hace poco más de 10 años. La gente está más enterada y pregunta más en cuanto a detalles en los procesos. La primera vez que vine y di una conferencia, tuve que ser muy específica en que hablaría en torno al vino, producto de la uva, ya que incluso me encontré con que la gente entendía por vino a cualquier tipo de bebida alcohólica, a excepción de la cerveza”.
ACABAR CON LOS ADVENEDIZOS

Rioja fue la primera región en España designada como Denominación de Origen Calificada, la calificación más alta en la regulación hispana del vino. La preferencia en México por los vinos riojanos se remonta a ya varias generaciones y los productores de aquella región lo saben, haciendo de nuestro país uno de sus espacios estratégicos de promoción y venta.

“Sin embargo la calidad es la que tiene que imponerse, porque son precisamente los vinos de mala factura los que hacen mucho daño, tanto a los consumidores, como a la industria misma. Ahora mismo vivimos una crisis que está dejando fuera a los advenedizos, a las malas bodegas.

“La moralla se está haciendo a un lado. Podemos decir que en el término de los últimos años, la cantidad de productores ha crecido enormemente, pero no así en el caso de los que hacen excelentes vinos. Es la base de la pirámide la que únicamente se ha ensanchado. Es lo puedo asegurar sin duda alguna. Hay más vinos sin defectos, pero no necesariamente son vinos buenos”, comentaba la especialista.
ORGULLO RIOJANO

En el caso de Rioja hablamos de la zona vinícola por excelencia de España, decía Martínez Sierra. Obviamente la importancia que reviste en el mercado ha provocado que se propaguen leyendas negras. Lo que puedo decir es que es una región que se ha profesionalizado al máximo en función también de la incorporación de la tecnología; esto ha dado por resultado un mayor control de la producción.

“Siempre se habla de la importancia de la relación precio-calidad, continúa. En el caso de Montecillo, la calidad siempre está por encima del precio. Además de que tengo la certeza de que no tenemos un vino malo, o un año mejor que otro. La razón es muy simple: si la Tempranillo o la Viura, en el caso de tintos o blancos, no brindan las condiciones requeridas, sencillamente no se produce el vino.

“Así de sencillo. No estamos para experimentar o producir vinos mediocres. Anteriormente contábamos con viñedos, pero convencí a los Osborne que dejáramos de producir uva. Ahora todo lo compramos, y precisamente por esa razón no estamos obligados a producir vino de forma obligada”, dijo.
A BRAZO PARTIDO

Insiste que la crisis económica, la más fuerte que ha vivido España en la era reciente, ha servido para poner el claro la fortaleza de las empresas. En el caso de Osborne, “empresa netamente española”, se hicieron inversiones por más de 6 millones de euros en modernización y la construcción de una nueva nave acorde con las necesidades actuales.

Apunta que del mismo modo han sido pionero en la cuestión ecológica, implantando el reciclaje de agua en 1993, cuando aún no se hablaba tanto de los aspectos ambientales.

“Siempre hay una doble moral. Muchos hablan del tema, pero pocos lo llevan realmente a la práctica. Ha sido una inversión muy fuerte y hay que responder a la confianza, pero tenemos claro que sólo la actualización puntual y la confianza en la calidad puede mantenernos vigentes. Creo que países como España entendieron hace algunos años el valor de la calidad, desgraciadamente los productores del Nuevo Mundo, con sus chips y la tecnología en función de una mayor ganancia económica, obligaron a muchos a entrar al juego del vino barato y redituable, con tal de no quedar fuera de los mercados.
SALVAR A JEREZ

Frutalidad y los acentos de las barricas de roble francés fabricadas por la propia bodega son elementos distintivos de los vinos Montecillo, al decir de la propia María, quien destaca además las virtudes de sus productos para el tiempo de guarda.

“Además me enorgullezco de decir que su carácter y su cuerpo son sensacionales con la comida mexicana, una cocina que, por otro lado, adoro. Me queda claro que los Montecillo nunca quedarán mal con la comida especiada, con moles y pipianes”, precisa.

La labor estratégica de Martínez Sierra en la proyección de la bodega riojana ha sido punto modular para que desde hace algún tiempo sea también parte estratégica en el proyecto de redimensionamiento del segmento de los brandies de Jerez, que vivió un letargo y agudizó su crisis con el avance de brandies producidos por bodegas de otras regiones, como la casa Torres.

“Es una labor que la familia Osborne me ha confiado y en el que trabajo de cerca con el Consejo Regular de Brandy de Jerez. Hay que trabajar mucho y partirse la cara, pero es algo que siempre he hecho. Es algo que queda claro de mi labor en Rioja. No me gusta faltarle al respeto a la gente, pero tampoco me gusta que me lo falten. Sólo creo en el trabajo y me queda clara la convicción de que quiere que cuando me vaya de la empresa las cosas sean tan buenas y mejores que en el momento que llegue”.